Cuando Porfirio Ocoró Gómez tenía siete años, inició sus aprendizajes de esgrima de machete y bordón, un arte marcial que se creó en el Cauca desde el siglo XVIII. Bajo la instrucción de Ananías Caniquí, Porfirio creció en la esgrima y después de cincuenta años se consagró como maestro. Cuestionado por los contramaestros por indagar sobre la disciplina de esgrima que les enseñaron, Porfirio está por descubrir que su tradicional deporte es una mezcla de varias modalidades que sus maestros, en cierta forma, le ocultaron al mundo, por lo cual, junto a Yemarly Ocoró, la única mujer esgrimista aspirante a contramaestra, emprende una travesía por las academias de esgrima, para resolver a profundidad la duda de que tan propia es esta práctica para su comunidad. Porfirio quiere trasmitir los nuevos conocimientos a sus alumnos, demostrar de qué está hecho su deporte tradicional y junto a sus contramaestros profundizar en el sentido de la esgrima que los lleva a redescubrir su herencia africana.

Proyecto fruto de profunda investigación realizada por Carlos Mera quien además será su director, enviado a la convocatoria de producción de largometrajes regionales del Fondo para el Desarrollo Cinematográfico de Colombia

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